lunes, 4 de noviembre de 2013

El desayuno es el rey del día.



El desayuno es el gran olvidado a la hora de encarar una dieta balanceada, culturalmente muchos desayunan mal o no desayunan, y los que si lo hacen comen harinas y grasas saturadas muy malas para la salud.

¿Cómo tener un desayuno equilibrado? Dependiendo en mayor o menor medida de nuestra actividad diaria, el desayuno debe ser nutritivo y es recomendable que contenga todos los grupos alimenticios, vitaminas y calorías, si bien controladas, suficientes para la actividad laboral o estudiantil, amén de las tareas del hogar.
Lácteos, como yogurt o ricota (requesón, queso sin grasa), son recomendables, pan sin levadura o pan negro, un poco de jamón cocido, alguna infusión caliente, te, café (de buena calidad, no torrado) con poca azúcar, un huevo duro, poca cantidad de varios ingredientes, esto nos da un desayuno muy completo, no muy exagerado en calorías como la docena de facturas….

Este desayuno se asemeja a un buen almuerzo y es en efecto la idea, un buen y suculento desayuno nos da la posibilidad de almorzar ensaladas o verduras, liviano para seguir con la actividad y no quedar adormilados después de un almuerzo pesado. La mayoría de las veces por una motivación cultural lo hacemos al revés.

El desayuno es importantísimo al igual que las otras tres comidas del día, pero al ser la primera es aun la más importante porque determina como será nuestro día.
Si yo se que vamos a extrañar las medialunas de manteca, pero quizás alguna en la merienda nos devuelva el aliento y lo más importante es que estaremos creando hábitos saludables de alimentación, que redundaran en una mejora sustancial de nuestra calidad de vida.

 vv