viernes, 1 de noviembre de 2013

No quiero dejar los postres.



Cuando cuidamos nuestra alimentación, empezamos a restringir determinados alimentos por su composición grasa o extremadamente calórica, frituras, salsas y demás. Lo que más recortes sufre en este tipo de situaciones es el “postre” .
Normalmente los postres son saturados de azúcar, crema, dulce de leche, chocolate, todas combinaciones explosivas en cuestión de calorías, pero retirar del todo los postres también suele ser un sacrificio extremo que  nos  puede resultar en el abandono completo de la dieta.
Para que esto no ocurra y a su vez tengamos una “recompensa”, hay tips sencillos para reemplazar estos postres ricos y asesinos por otros menos perjudiciales y hasta benéficos para nuestra salud.
Lo primero que se nos ocurre es reemplazar el azúcar común, por algún endulzante natural, ya que los edulcorantes tampoco son una alternativa del todo sana.
En esta línea aparecen las frutas dulces, si utilizamos frutas crudas, solas o en forma de ensalada de frutas o acompañando gelatina estaremos ingiriendo azucares naturales mucho más digeribles y menos ricos en calorías. Un ejemplo es la Stevia que es una hierba natural 30 veces más dulce que el azúcar, y en extracto unas 200 veces más. Se le atribuyen cualidades benéficas por ejemplo el control de la presión arterial.

No podemos eliminar del todo los dulces, porque seguramente su cuerpo la ha ingerido por años y ese ritmo debe decrecer paulatinamente, por eso debemos buscar alternativas que nos ayuden a adecuar nuestra dieta y balancearla. Ahora a comer una fruta.

Licenciada Alba Jiménez